
Mi vida, que solo era un paso tras otro en un camino inventado, hoy me pone en frente un cartel en forma de flecha, indicando un nuevo sendero, de subidas y bajadas, de objetos que evadir y de obstáculos que superar. Dios ha puesto pircas en mi camino, en forma de objetivos, y para guiarme en el sendero de la buena vida. Solo se trata de seguir las pistas una por una, y llegar a cada una de ellas, resultará un objetivo cumplido, hasta llegar a la última pirca y sentir que has cumplido todos tus objetivos en la vida. Tu vida, en la montaña. Habrá arroyos que cruzar, habrá piedras que parecen firmes y nos apoyamos en ellas con mucha confianza, pero nos encontraremos en medio de un gran engaño, y nos veremos a punto de caer. Caeremos, o no, dependiendo de la voluntad y la fuerza que le pongamos a la situación. También habrá momentos en los cuales la niebla no nos permitirá seguir las pircas, y podremos tropezar en un sendero equivocado, por lo que deberemos volver atrás, y buscar nuevamente nuestro camino. O quizás, también, nuestra mochila se vuelva cada vez más pesada, y ya no haya nada que nos quite de encima ese peso, y tendremos ganas de dejarlo todo, nos lanzamos de una zambullida al suelo, y dejaremos nuestra mochila sobre la tierra. Pero no me rendiré, al menos yo. Las ganas de llegar al final se vuelven más poderosas, y con mi mochila volveré a caminar. Hay momentos en los cuales deberás de cargar el peso de tus pares, como también alguna vez, alguien debió sostener tu gran mochila.
Pero lo importante es mirar al cielo, y seguir las pircas de Dios, que son las únicas que te guían por el verdadero camino de la felicidad.
Dreadlock.